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La Lengua Española, Factor de Desarrollo Económico


Por: Carmen Alicia Arroyo de la Fuente 

la lengua española, extendida en tan dilatados

territorios y en tan diversos países, tiende, a pesar

de ello, más a la unidad básica que a la diversidad.

José G. Moreno de Alba (2003)

Resumen

Este artículo pretende exponer las razones por las cuales es indispensable conocer la lengua española en todos sus aspectos: fonológico, gramatical y léxico; pues está considerada, actualmente, como uno de los factores económicos más importantes a nivel mundial, tanto en los negocios, como en la difusión cultural, las comunicaciones —incluido internet— y el turismo, privilegiando el idiomático.

Palabra clave: turismo idiomático. Modalidad del turismo cultural cuya motivación es el aprendizaje o perfeccionamiento de un idioma, distinto al nativo. Se estudia en el país de origen de la lengua.

Introducción

La expansión del español ha sido incesante desde el colonialismo castellano del siglo XV hasta nuestros días, constituyéndose éste, como la segunda lengua en importancia por el número de hablantes que lo utilizan para desarrollar diferentes actividades.

En un mundo globalizado, donde predominan los intercambios comerciales y la comunicación es fundamental para el crecimiento económico de las naciones, diversas instituciones y empresas han privilegiado la enseñanza del idioma, lo cual lo coloca en una perspectiva muy alentadora, pues las proyecciones a futuro consideran que, en el año 2050, Estados Unidos será el primer país hispanohablante.

José Miguel Sánchez, director de cursos internacionales de la Universidad de Salamanca, afirmó que: “Los desafíos del panhispanismo nos obligan a invertir en calidad”, denotando de esta manera su preocupación por difundir el idioma; y si España, cuna de la lengua romance que nos ocupa, se ha preocupado por establecer, a través del Instituto Cervantes, centros de enseñanza en todo el mundo, Hispanoamérica y otras regiones donde el español es lengua oficial, nacional o aún pervive, están obligadas a mantenerse, en este rubro, al mismo nivel.

Independientemente de las variaciones dialectales en cada una las regiones donde se habla esta lengua, la unidad de su sistema lo hace un factor determinante del crecimiento económico mundial. 

  1. Expansión del español.

Desde el siglo XIII, en que la obra de Alfonso X, “El Sabio”, rey de Castilla, consolidó el castellano como una lengua apta para traducir y difundir obras magistrales de hombres de ciencia y arte de la antigüedad, la evolución, el enriquecimiento y la expansión del idioma no han cesado. Este monarca continuó la labor que, de alguna manera, iniciaron Raimundo, arzobispo de Toledo con su escuela o taller de traductores; Rodrigo Ximénez de Rada, “el Toledano” y Lucas de Tuy “el Tudense”.

Con la alianza entre Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, el castellano, que ya había absorbido otros dialectos peninsulares “merecería el nombre de lengua española, y no sólo castellana, por su carácter definitivamente nacional” (Moreno, 2003). Fue entonces, cuando el gramático Antonio de Nebrija, en 1492, le entregó a la monarca, su Gramática castellana, obra que podían utilizar los colonizadores españoles para enseñar el idioma en los territorios en los que se asentaran.

Con el llamado Descubrimiento de América (1492) y, posteriormente, con la Conquista de México (1521) y otros asentamientos españoles a lo largo del Nuevo Continente, la inculturación de los indígenas que respondió a la configuración etno-social de las colonias españolas, se dio principalmente a través del idioma, mismo que adoptó un gran número de términos léxicos de las lenguas nativas, según las diferentes zonas geográficas, posibilitando el desarrollo cultural y económico de las regiones americanas.

Sin embargo, el expansionismo español no se limitó a las latitudes antes mencionadas, regiones africanas como Ceuta, Melilla, Tetuán, Tánger, la Guinea Ecuatorial, Filipinas y territorios de Medio Oriente donde se asentaron los judíos y musulmanes expulsados de la Península Ibérica en el tiempo de los Reyes Católicos, también hablan español.

             Los siglos XVII y XVIII fueron muy importantes en la expansión y uso de la lengua. El Periodismo fue el vehículo de difusión de toda clase de ideas que revolucionaron las estructuras de organización, convivencia e intercambio de las sociedades humanas.

En el XIX, en el plano teórico, se consolida la Lingüística como ciencia autónoma con sus propios métodos acordes a su objeto de estudio; sin embargo, paralela e independientemente, el español, que es una lengua viva, continuó cambiando, adaptándose a las necesidades y condiciones de relación de sus hablantes.

Con el arribo del XX y el vertiginoso desarrollo de las ciencias y la tecnología, los requerimientos lingüísticos se hicieron más complejos, pues la diversidad y la penetración de los medios masivos de comunicación transformaron la manera de pensar y de hablar de los individuos. Uno de esos grandes inventos, cuyos antecedentes se remontan a los años ´60s, es internet.

El español se está colocando como la segunda lengua más utilizada en internet, también lo es en Twitter y en Facebook, aproximadamente 80 millones de personas lo utilizan para interactuar entre sí. De hecho, algunos lingüistas consideran que no solamente existen un código oral y uno escrito, sino también uno tecleado.

  1. Variaciones dialectales del español

Se denominan así las variedades geográficas de cualquier lengua cuando se distribuye por extensas regiones geográficas y permite identificar a sus hablantes. En el caso de la española se han considerado, como algunas de las más comunes, las siguientes:

2.1 Fonéticas

Entre éstas aparecen la ausencia o presencia de ceceo/seseo, fonemas que corresponden a las grafías c/z y s; el yeísmo, grafías ll e y; la aspiración o no de s o z cuando preceden a una consonante; la pronunciación del grupo consonántico tl en palabras como atlante, que en el español americano, principalmente en el de México, no se separa y en el peninsular sí [a.tlante]/ [at.lante]. Tales variaciones no causan problemas de inteligibilidad entre los hispanohablantes.

2.2 Gramaticales

Entre éstas se encuentra el voseo o uso del vosotros —pronombre informal de la segunda persona plural—. La colocación de pronombres átonos enclíticos y proclíticos y su empleo excesivo: leísmo, loísmo, laísmo. El uso inmoderado de perífrasis verbales: voy a comer/comeré, no te lo puedes perder/no te lo pierdas.

 2.3 Léxicas

En este aspecto se presentan considerables diferencias, principalmente en la incorporación de términos provenientes de lenguas indígenas caribeñas y continentales referentes a flora, fauna, topónimos, artículos de uso común, etc., tales como: ají, maguey y cacique, de origen taíno; pulque, procedente del arahuaco; jícara, chía, petate, del nahua.

  1. Importancia de la lengua española

El desarrollo económico de los países hispanoamericanos ha sido la causa del impulso que ubicó a la lengua española como el factor más importante en este crecimiento, ya que la mayor parte de los hablantes de español están en el continente americano.

El informe del año 2016, del Instituto Cervantes, El Español: una lengua viva, se refiere, entre otras cosas, a la capacidad de compra de los 470 millones de hispanohablantes nativos que constituyen, aproximadamente, el 10% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, falta añadir a quienes lo tienen como segunda lengua y a quienes se les considera de “competencia limitada”; entonces, el número de hispanohablantes asciende, aproximadamente, a 550 millones, cifra que en el mercado internacional ninguna empresa se puede dar el lujo de desdeñar, pues el poder adquisitivo de este sector aumenta paulatinamente y hace que la lengua española sea un medio de promoción de todo tipo de productos y servicios.

México tiene el mayor número de hispanohablantes en el mundo, 127 millones, y ocupa el décimocuarto lugar entre las primeras cincuenta economías mundiales; sin embargo, en Estados Unidos 41 millones de personas también tienen al español como lengua materna y se calcula que en el futuro, año 2060, este país ocupará el segundo lugar o el que actualmente tiene el nuestro.

Latinoamérica, como proveedora de materias primas a innumerables empresas multinacionales, ha hecho que en Japón haya surgido la necesidad de conocer nuestra lengua para facilitar las transacciones comerciales, recuérdese como ejemplo el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).

Pero la importancia de la lengua radica también en otros rubros: los contenidos culturales, las empresas de traducción e interpretación, la educación y el turismo idiomático; sectores que exigen, por su naturaleza, calidad en el uso del idioma.

Existen empresas e instituciones que se dedican a impulsar el idioma como factor de crecimiento financiero: compañías editoriales, instituciones de enseñanza —como las Universidades, Centros de Enseñanza de Idiomas, el Instituto Cervantes, la Real Academia Española y sus Academias filiales en los países hispanohablantes—; agencias de traducción y/o interpretación; sectores turísticos, incluyendo el turismo idiomático, pues actualmente hay más de 21 millones de estudiantes de español; artísticos, como el cine, el teatro, la música y medios de comunicación, por señalar algunos.

Es incuestionable la importancia de la lengua española en el mundo actual. El Atlas de la lengua española en el mundo, citado en el informe del Instituto Cervantes

destaca algunas características del español como lengua internacional que podrían explicar el porqué… es una lengua homogénea: es una lengua geográficamente compacta: la mayor parte de los países hispanohablantes ocupa territorios contiguos; el territorio hispánico ofrece un índice de comunicatividad muy alto; tiene carácter oficial y vehicular en veintiún países del mundo; es una lengua en expansión; es lengua de una cultura internacional (2016).

A cualquier persona que, personal o profesionalmente le interese el futuro, su futuro, aprender meticulosamente el español es una obligación ineludible, pues a mediano plazo será uno de los idiomas principales en los negocios internacionales.

Referencias

Alatorre, Antonio. Los 1001 años de la lengua española. 6ª reimp. México, Fondo de Cultura Económica, 2012.

Arias Álvarez, Beatriz. Documentos públicos y privados del siglo XVI. UNAM, Instituto de Investigaciones Filológicas, Centro de Lingüística Hispánica “Juan Manuel Lope Blanch”. México, 2014. Ediciones especiales, 77.

Lope Blanch, Juan Manuel. Ensayos sobre el español de América. UNAM, Instituto de Investigaciones Filológicas. México, 1993.

Penny, Ralph. Gramática histórica del español. Trad. José Ignacio Pérez Pascual y María Eugenia Pérez Pascual. 2ª ed. Barcelona, Editorial Ariel, S. A., 2006.

Moreno de Alba, José G. La lengua española en México. México, Fondo de Cultura Económica. México, 2003.

http://cvc.cervantes.es/Anuario/Elespañolenelmundo Consultado el 31-05-17.

Ruiz Mantilla, Jesús. “Rentabilidad del español”. Periódico El País. Recuperado de http://www.elpais.es 2017/06/01

La Sindéresis

Por: Mtro. Alejandro Gutiérrez

En todo acto humano que se realiza, siempre está la duda o la interrogante: ¿está bien o mal moralmente este acto? Y es verdad, ¿cómo podemos conocer qué es el bien y el mal? No en un sentido metafísico, sino en un sentido moral, pues el mal no existe en el ámbito metafísico. Es común escuchar en la sociedad que el bien y el mal cada uno lo construye, que estos dos aspectos también varían según el tiempo y el espacio, es decir, cada cultura decide qué es el bien y el mal; pero, ¿en realidad sucede así?

Santo Tomás de Aquino trata este tema en dos partes, primero en la Summa Theologiae en la II-IIae q. 47, a. 6 y en las Quaestio Disputate de Veritate en la quaestio 16. Antes de abordar el tema, diré que en las cuestiones disputadas sobre la verdad, Tomás trata varias cuestiones de suma importancia, a saber, en la cuestión primera desarrolla con gran ingenio el tema de la verdad, ¿qué es la verdad?, ¿cuál es su estatuto ontológico? Y a partir de esta gran cuestión desarrolla el tema del bien, del uno, de lo múltiple; después trata sobre el conocimiento, sobre la mente humana, es decir, al conocimiento en su aspecto especulativo, teórico; pero abre espacio al conocimiento práctico, o mejor dicho, al conocimiento del obrar, esto es, de los actos humanos. Así pues, el objeto al cual tiende el conocimiento en su aspecto teórico es la verdad, y el conocimiento en su aspecto práctico busca el bien, pero aquí entramos en el dilema ¿cómo sabemos que lo que realmente hacemos es bueno o malo moralmente?

La respuesta que dará el Aquinate es a través de la sindéresis, pero ¿qué es exactamente la sindéresis? Esta palabra es de origen griego (synteréo), y su significado es conservar, preservar cuidadosamente[1]; este tema fue muy discutido en la edad Media, pues en una glosa que puso san Jerónimo en el libro de Ezequiel 1, 17, en el cual se menciona que la sindéresis es como un destello y este destello se da solo en la razón.

Dado el preámbulo, sigue todavía la pregunta sobre el estatuto de la sindéresis. En los artículos antes mencionados de las Cuestiones disputadas sobre la verdad, santo Tomás de Aquino dará su respuesta, pero antes de dar la respuesta se hace la pregunta principal: ¿la sindéresis es potencia o hábito? Parece ser que la sindéresis es tanto potencia como hábito, pues «el hábito se regula por la potencia, luego la potencia y el hábito no pueden reducirse a una sola cosa, de manera que, con un solo nombre, se pueda designar simultáneamente la potencia y el hábito»[2], además parece ser que el acto que realiza la sindéresis es inclinar siempre al sujeto a obrar bien[3], además «todo lo que hay en el alma, es potencia, o hábito, o pasión según el Filósofo»[4]. Por estas y otras muchas razones, la solución que dará Tomás es que han existido muchas opiniones que la sindéresis es o potencia o hábito, pero no cualquier tipo de hábito, sino un hábito natural. ¿Cómo es este hábito? Se da porque se encuentra en la cúspide de los fines naturales humanos, pero en la base inferior de los fines naturales angélicos, esto significa que la forma de conocimiento, la sabiduría de los ángeles, no es de forma discursiva como es el caso del ser humano, sino es de forma inmediata; así en lo supremo de la naturaleza humana toca este pequeño aspecto de la naturaleza angelical, esto es, «tener conocimiento de algunas cosas instantáneamente y sin investigación»[5], así pues, el conocimiento de la verdad de esta forma suprema, se da tanto en el conocimiento especulativo como en el conocimiento práctico, pero sin investigación. Este conocimiento de la verdad, especulativo o práctico, debe ser principio de todo conocimiento posterior, al ser el principio de todo conocimiento es el semillero de todo conocimiento posterior: «ya que en todas las naturalezas preexisten ciertas semillas naturales de las operaciones y efectos siguientes.»[6] Hasta aquí, menciona que la sindéresis es un tipo de conocimiento arquitectónico, pero dirá que este conocimiento debe poseerse de forma habitual para que pueda ser usado de forma fácil cuando sea necesario, ¿cómo es este hábito? La sindéresis es un hábito natural como lo es el hábito del nous, el cual ya ha tratado en cuestiones anteriores, este hábito es el que conoce los primeros principios del entendimiento especulativo y por el cual se ordena todo el conocimiento del ser humano. En el caso de la sindéresis, es parecido a este hábito, pero conoce los primeros principios del entendimiento práctico: «así en ella hay también cierto hábito natural de los principios primeros universales del derecho natural, hábito que corresponde a la sindéresis.»[7]

[1] El cardenal Ratzinger menciona que es bueno cambiar el nombre de sindéresis por anámnesis, el cual significa recuerdo, memoria.

[2] Op. Cit. q. 16 a. 1 arg. 4

[3] Cfr. Op. Cit. q. 16 a. 1 arg. 7

[4] Op. Cit. q. 16 a. 1 arg. 10

[5] Op. Cit. q. 16 a. 1 co

[6] Op. Cit. q. 16 a. 1 co

[7] Op. Cit. q. 16 a. 1 co

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